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Mis claves para la salud y el bienestar emocional

Mis claves para la salud y el bienestar emocional: Acepta, Suelta, Permite

Hace años que intento entender cómo funciona el mundo que vivimos. He leído muchos libros que me han encantado y de todos he aprendido, y he hecho bastantes cursos de los que también he sacado siempre alguna enseñanza. Aunque todavía sigo sin tener muy  claro “quien soy, de dónde vengo y adonde voy”, siento que he ido avanzando en mi desarrollo personal/espiritual, y en definitiva creo que avanzar es lo fundamental. Y lo que me parece más importante es haber entendido que la vida no es un valle de lágrimas, y que para conseguir algo en la vida no hay que sufrir. La vida está para disfrutar cada momento y para ser feliz.

Parafraseando el título de la película de Ryan Murphy “Come, Reza, Ama”, te cuento mis 3 claves para mantener una buena salud psicoemocional y espiritual, y por lo tanto también física y bioenergética ya que cuerpo-mente-emociones-espíritu es todo uno, y lo que afecta a una parte afecta al todo.

 

Estas claves son; Acepta, Suelta, Permite

Acepta:

Ante cualquier situación incómoda o negativa que se te presente, intenta siempre en primer lugar aceptarla, y esto de entrada ya te libera de la tensión, la ansiedad y el enfado, que son totalmente innecesarios y que además nos consumen una gran cantidad de energía. Y aceptación no es sinónimo de derrotismo, ni de “pasotismo”, aceptar es simplemente tolerar o  entender que en ese momento las cosas son de una determinada manera y que con el enfado, la ira y la resistencia no conseguirás cambiarlo. Aceptar significa aflojar, abandonar la lucha y dejar de negar la realidad aunque ésta no sea de nuestro agrado.

Eckhart Tolle, autor de “El Poder del Ahora” ha escrito: “¿Realmente necesitas etiquetar mentalmente cada percepción sensorial y cada experiencia? ¿Necesitas tener esa relación reactiva de gusto o de disgusto ante la vida, que te lleva a estar continuamente en conflicto con personas y situaciones? ¿O se trata únicamente de un hábito mental profundamente arraigado que puedes romper? Sin hacer nada en particular; simplemente, dejando que este momento sea como es”

Cuando aceptas lo que es, eres más libre, te sientes más en equilibrio y en armonía contigo mismo, y desde esa posición de libertad personal eres mucho más capaz de actuar, para cambiar si es que es posible, o para encajar en tu vida o dejar de lado esa situación de vida que tienes ante ti. En definitiva, al dejar de lado la lucha, la negación, el enfado, tendrás una mayor claridad mental para ver qué es lo que quieres hacer. En otro artículo de mi blog “Aceptar para cambiar, cambiar para evolucionar”, ya introducía este tema y comentaba que para poder cambiar algo, lo primero que hay que hacer es aceptar que eso que queremos cambiar existe. Pero la aceptación debe ser siempre desde la tranquilidad, desde la serenidad, desde el conocimiento de que está ahí. Con la aceptación se libera la angustia, la ansiedad o el miedo que ese hecho nos genera, y permitimos que la energía pueda fluir más libremente.

Suelta:

Generalmente nos empeñamos en que las cosas tienen que ser de una determinada manera, como nosotros nos hemos imaginado, y estamos convencidos de que esa es la forma más correcta y lógica. Pero la realidad es que en muchas ocasiones la vida decide no estar de acuerdo con nuestros objetivos y se presenta en otros formatos que no son los que esperábamos. Esto nos descoloca y nos desestabiliza, y nuevamente nos lleva a la lucha por defender o imponer nuestro criterio, y de nuevo a generar emociones del tipo de la angustia, el enfado, la ira, y a bloquearnos energéticamente, y finalmente al malestar físico y emocional.

Para evitar estas situaciones, lo mejor que puedes hacer es no aferrarte a un resultado, “suelta”, libérate y deja que la vida fluya. Si no te empeñas en que las cosas sean de una determinada manera, lo que suceda no te afectará de la misma forma. Si dejas que la vida fluya y te dejas fluir con la vida, verás como la vida te sorprende y lo que sucede es mejor que lo que esperabas, y si no lo es, seguro que puedes aprender algo de ello.

Permite:

¿Hasta qué punto tenemos responsabilidad en que las cosas sucedan de una determinada manera? Uno de los libros que he leído recientemente y que más me ha impactado ha sido “Perfecta brillante quietud, más allá del yo individual” en el que David Carse relata su repentino despertar espiritual.

Él dice cosas como: “En términos prácticos, nueve décimas partes – o más, de hecho – del problema observado, la así denominada “esclavitud” o, más prácticamente, la infelicidad, tiene que ver con el concepto de responsabilidad. La gente ama el concepto de libre albedrío, está dispuesta a morir por él…. ¿Puedes realmente hallar alguna acción que puedas probar con total certeza que fue solamente tuya, o incluso tuya en absoluto, y no resultado de la interconexión de una red de influencias relacionadas con la genética, el medio ambiente, la educación, la cultura, el condicionamiento, los “accidentes” históricos, los encuentros “fortuitos”, etc.? Definitivamente no, no puedes”

Permitir que las cosas sucedan, que lo que tenga que ser sea nos aleja de la necesidad de controlarlo todo y de responsabilizarnos por todo lo que sucede. ¿Por qué no permitir que la vida fluya y disfrutar de cada momento? Vivir el presente, el aquí y el ahora es lo único que nos puede traer el bienestar y la felicidad. ¿No es cierto que nos pasamos la vida esperando a que las cosas sean de una determinada manera para ser felices? Cuando eres adolescente, estás deseando cumplir los 18, cuando los cumples quieres acabar los estudios, o ponerte a trabajar, y entonces poder casarte, y tener una casa y un coche, y después serás feliz cuando tengas hijos, y ……….

O como dice Wyan Dyer en su libro “El cielo es el límite”: “Sólo los seres humanos son capaces de decirse “Espera a que seas viejo, ahorra luz, ahorra y espera a disfrutarla de aquí a veinte años. Y, de momento, sufre en silencio y crece hacia la oscuridad, aunque esto te mate”

Los niños saben perfectamente cómo vivir plenamente cada momento permitiendo que las cosas sucedan, sin planificar ni esperar a que llegue la siguiente etapa para poder disfrutar. Y por eso son más felices. ¿Qué es lo mejor que puedes hacer? Permitir que vuelva a salir el niño que llevas dentro, sé más espontáneo, guíate más por tu instinto y menos por tu mente. Permite que la vida vaya aconteciendo.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.

Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin

Cualquier proceso emocional, mental o espiritual se refleja de forma inmediata en el campo bioenergético de una persona, por lo que si aplicas estas claves en tu día a día dejando que la vida fluya y disfrutando de cada momento, influirá muy positivamente sobre tu salud bioenergética, y sobre tu bienestar físico, psicoemocional y espiritual.

Comparte con nosotros un comentario sobre este tema. ¡Gracias!.

yolanda

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